quinta-feira, 25 de dezembro de 2014
terça-feira, 12 de novembro de 2013
400 años de difíciles vicisitudes y gracias sobrenaturales
400 años de difíciles vicisitudes y gracias sobrenaturales
Cuando las monjas Bárbara y Margarita de Jesús Villegas, Ana de los Ángeles y Catarina de Santa Clara salieron de los conventos de la Concepción y la Encarnación para fundar en 1610 el Monasterio de Santa María de Gracia, jamás imaginaron las vicisitudes que sus hermanas religiosas habrían de sufrir y del coraje que han tenido a lo largo de cuatro siglos para permanecer unidas, fieles a la regla y a la vida en comunidad, llevando el monasterio, más que en las piedras: lo han cargado consigo, en los pliegues de sus hábitos y en el fervor de sus corazones.
Fundación
Recuerda la Reverenda Madre Abadesa, María de los Ángeles Preciado, una frase escrita quizá por la madre Teresa o la madre Angélica de Jesús, la cual describe cómo en el siglo XVII “el árbol de la Orden de la Purísima Concepción vio brotar de su tronco una rama, como él, hermosa y fecunda, que dio a la Iglesia flores bellísimas y al cielo frutos de santidad”.En la bella pintura de Concepción de Ramos que aún conservan las religiosas en su actual monasterio, se percibe un árbol frondoso cuyo tronco es Santa Beatriz de Silva, fundadora de la congregación; la rama madre es el convento de la Concepción fundado en 1540 y de su vara surgen 17 monasterios que llevaron la regla y las constituciones de la orden a casi cada rumbo de la primitiva Ciudad de México, a Puebla de los Ángeles, Guanajuato, a Mérida y hasta Guatemala.
El paso que dieron las monjas Bárbara y Margarita, hijas de don Fernando de Villegas –doctor y rector de la Real Universidad de México- fue el primero de una prolongada marcha hacia la gracia.Originalmente el monasterio llevó el nombre “Santa María de Gracia”, pues una pequeña y milagrosa escultura de Santa María fue el detonante para la fundación de la nueva comunidad. La historiadora Concepción Amerlink refiere el origen de la imagen: “fue tallada en Granada, España, por un tallador agustino anciano y casi ciego, que dejó pendiente su labor, pues dada su incapacidad visual no lograba dar la expresión de deseaba a María y al Niño, esculpidos en una sola pieza. Una mañana amaneció la talla concluida y al ver el prodigio efectuado los agustinos dieron a la imagen el nombre de Santa María de Gracia y la colocaron en un altar”.
El andariego destino de la imagen comenzaría cuando los frailes la intercambiaron a un moro como rescate de un joven cautivo; el moro vivió una conversión paulatina a pesar de la furia de su mujer quien lo aventó en venganza de un mirador, y el moro fue salvado por la Virgen de la Gracia. Luego, un grupo de españoles pagó el precio de la imagen y la embarcaron a la Nueva España. Tras inusitados hechos en el mar abierto y sin saber el destino de la imagen, los marinos en Veracruz montaron en el lomo de una mula a la venerada imagen y ésta llegó, “de un tirón y sin descanso”, hasta las puertas del Monasterio que las monjas concepcionistas levantaban. Así fue que se le llamó Convento de Santa María de Gracia, al que más tarde se le cambió el nombre por San José de Gracia, al concluir el claustro y el templo.
La vida de una comunidad
En el Monasterio de San José de Gracia la comunidad de concepcionistas vivieron grandes sucesos: una monja sufrió de los estigmas de Cristo en el siglo XVIII, sus consagradas fueron reconocidas prosistas y poetizas, la regiomontana Madre Concepción de la Eucaristía (Emilia García Bocanegra, familiar de Francisco González Bocanegra, autor del Himno Nacional Mexicano) fue pieza clave en la canonización de Santa Beatriz de Silva. La Madre María de los Ángeles Preciado recuerda el sacrificio de su comunidad para ahorrar un peso de víveres y con ello realizar la difusión de la vida y obra de su made fundadora. También es significativa la historia de Sor Magdalena de San José, una humilde campanera del Convento de San José de Gracia, que instauró en el siglo XVIII la veneración a la Divina Infantita, que aunque rechazada en su momento, hoy hay una congregación de religiosas Esclavas de la Inmaculada Niña Divina Infantita, Misioneros de la Natividad de María y la Asociación de Esclavos Seglares de la Inmaculada Niña Divina Infantita.Las religiosas sufrieron la exclaustración en 1864 y tuvieron que abandonar definitivamente el convento de San José de Gracia. Sin embargo, la comunidad no se extinguió, y algunas jóvenes fueron tomando los hábitos en medio de la incertidumbre que se avecinaba: la persecución religiosa de inicios del siglo XX.
Con la Ley Calles, las monjas de San José de Gracia comenzaron una peregrinación llevando su monasterio de una casa a otra, arriesgando su vida y la de los bienhechores que en algún momento las socorrieron en su errabundo padecer.
El Convento de San José de Gracia fue adquirido en 3 mil 272 pesos en 1871 por la iglesia presbiteriana, en algún momento fue cuartel de policía y escuela. Fue demolido en 1956. En ese tiempo, la abadesa María de los Ángeles Preciado tenía poco de haber ingresado al convento y recuerda cómo fueron rescatando los restos mortales de sus célebres predecesoras de entre los escombros de los que en algún momento pensaron serían “su última morada”.
Hoy, las madres Concepcionistas de San José de Gracia celebran 400 años de unidad ininiterrumpida; tienen su monasterio en la colonia Atacama, en la populosa delegación Iztapalapa, y confían en que con los favores de Santa María de Gracia su comunidad persevere hasta donde sea la voluntad de Dios.
sábado, 20 de julho de 2013
CONVENTO DE CONCEPCIONISTAS DE SANTA CLARA–Trujillo
CONVENTO DE CONCEPCIONISTAS DE SANTA CLARA.
El Convento de Santa Clara fue fundado por Don Fray Martín Rol el 10 de julio de 1533[31], sobre las casas que llamaban del recaudador y la primitiva parroquia de San Clemente, cuyo uso compartieron las monjas con los feligreses hasta que en el año 1534, el canónigo de Sigüenza Luis de la Cerda les dejó libre su uso y disfrute. Fue en esta fecha cuando el Obispo de Plasencia dio su consentimiento para la edificación del convento y su aprobación para el uso de la iglesia.
Todo parecer indicar que en este momento debieron iniciarse las obras de la galería norte del claustro, el refectorio y la clausura. El primitivismo de esta zona así lo recomienda, sin embargo, no son pocas las dudas que nos han asaltado para datar esta primera intervención, pues ningún documento hemos encontrado que hable de obras en el convento hasta el año 1578[32]. Resulta obvio que algo debió construirse con anterioridad a estas fechas, pero es muy complicado confirmar que se conserve.
En efecto, el incorrecto uso del lenguaje clásico y los numerosos errores de cálculo y geometría de que hizo gala el magíster operis, que culminó la galería norte, nos hicieron pensar en un primer momento, que pudieran deberse a un maestro de la primera mitad del s. XVI poco ducho en la ciencia de la construcción; no de otro modo podríamos perdonarle el uso de arcos escarzanos sujetos en cada uno de sus dos sálmeres por capiteles de distinto orden (toscanos y un falso jónico).
Tampoco de otro modo podríamos entender cómo las basas y los capiteles son idénticos, rompiendo así con las más elementales normas de entendimiento de la arquitectura clásica. Pero no culminó aquí, este avezado practicante de la albañilería, su repertorio de despropósitos, pues resulta doloroso ver cómo la disposición de columnas del primer y segundo pisos no se sitúan en la misma vertical, sino en líneas diferentes que rompen todo intento de simetría. No acabaron aquí los problemas de tan insigne maestro, pues la elección de bóvedas de cañón de perfil rebajado, dispuestas perpendicularamente al eje axial de la galería, terminó por volcar la fachada, obligándole a disponer un conjunto de contrafuertes, que afearon aún más, si cabe, el aspecto de tan espléndido recinto.
Como hemos dicho, tales despropósitos nos llevaron a pensar en un artesano del primer tercio de siglo, sin embargo, varios detalles nos obligaron a replantear tal hipótesis. Entre ellos, la presencia en el claustro de una balaustrada lisa, típica de la década de los setenta, o las incorrectas zapatas del entablamento(decoradas sólo por los extremos de la cara externa y con el centro sin ornamentar, algo habitual sólo para la cara interna, cuya parte central acogía habitualmente, las vigas maestras del artesonado). Este último dato nos reveló que el maestro era sin duda hombre de pocas luces y nos inclinó a pensar (las zapatas no se usaron en la ciudad hasta la segunda mitad de la década de los cuarenta) que el patio fue ejecutado en la década de los setenta por alguien que no alcanzó a comprender el sentido y significado de los elementos que utilizaba y que debía haberlos visto en otros edificios de la ciudad (especialmente en el Convento de San Miguel). Las restantes pandas del claustro fueron ejecutadas a todas luces en los primeros años del siglo XVII por un arquitecto de mayor talento, que vio condicionado su proyecto por la necesaria adaptación de lo nuevo a lo allí construido en décadas anteriores.
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:
1 Burckhardt, J. La cultura del renacimiento en Italia. Edaf. Madrid,1982.
2 Tena Fernández, Juan. Trujillo Histórico Monumental. Trujillo 1998.
3 Solís Rodríguez, Carmelo. El Arquitecto Trujillano Sancho de Cabrera (1500?-1574).V Congreso de Estudios Extremeños. Badajoz, 1975.
4 Clodoaldo Naranjo Alonso. Trujillo sus Hijos y Monumentos. Espasa-Calpe. Madrid,1989
5 A.G.I. Patronato,191,r.2. “Probanza de los méritos y servicios de Francisco Becerra” (Cfr. Marco Dorta: Francisco…)
6 Natividad Sánchez. Alonso de Covarrubias y el Toledo Renacentista. Cuadernos de Arte Español. Historia 16.(cit, pag 27.)
7 Solís Rodríguez Carmelo. El arquitecto Francisco Becerra. Su etapa trujillana. I.S.C. Diputación de Badajoz. Badajoz1973
8 Solís, Op.cit,pág.25.
9 Do canto, Eugenio. Medidas del Romano.(Lisboa, 1541). Lisboa 1915.
10 Nieto Alcaide, V. La Arquitectura del Renacimiento en España. Cátedra. Madrid, 1994.
11 Pizarro Gómez, F.J. Arquitectura y Urbanismo en Trujillo. Siglos XVIII y XIX. Editorial Regional. Cáceres, 1987.
12 Solís Rodríguez, C. La plaza mayor de Trujillo. Actas del VI Congreso de Estudios Extremeños. T.I. Cáceres,1981.
13 Tena Fernández, Juan. ( loc, cit, página 323).
14 Tena Fernández, Juan. Op. Cit, pág 305.
15 Do canto, Eugenio (Op. Cit).
16 Mélida, R. Catálogo Monumental de la provincia de Cáceres. Madrid 1924. 2 vols. de texto y uno de ilustraciones.
17 Solís, C. Op. Cit, págs, 45-46.
18 Rostworowski de Díez Canseco, M. Doña Francisca Pizarro. I.E.P. Perú, 1989
19 A.M.T. 4-III-1498. Privilegio para poder construir Hernando Pizarro sobre las carnicerías. Legajo 11.
20 A.P.T. leg,15. Mandato de Gonzalo de las Casas al Arcipreste Juan Pizarro
21 “ Fue una de las casas más principales y ricas y más bien acabadas que ay en toda Extremadura” A.G:I: Patronato 191, r.2..”Probanza de méritos y servicios de Francisco Becerra”.
22 A.P.T. Francisco de Villatoro,1574. Leg. 19, fols 360-364
23 Ramos Rubio, J.A. El Palacio del Marqués de La Conquista. 1992.
24 “… y así mismo compré cierta pensión que los frailes de San francisco de la ciudad de Plasencia tenían sobre la dehesa de los Cerralbo de los Aguijones en termino de la ciudad de Trujillo y la mitad de las casas que fueron de Lorenzo de Santa Cruz escribano de la dicha ciudad para las meter e incorporar en las casas principales que yo tengo que son en la plaza de la dicha ciudad…” A.P.T. Testamento de Diego de Vargas-Carvajal ante el escribano Pedro de Carmona. 1-7-1562.(cfrs: Gregorio Salinero. Trujillo d´Espagne, une ville entre deux Mondes, 1529-1631)
25 Álvarez Villar, Julián. Extremadura. Colección Tierras de España. Noguer. Madrid, 1979.
26 Gregorio Salinero. (Op.cit).
27 A.P.T. Pedro de Carmona, 1570. Leg. 15, 39-40
28 Solís, op. Cit, pag,35.
29 Ramos Rubio, J.A. Estudio sobre los Conventos Trujillanos de la T.O.R.F.
30 Documento correspondiente a la visita general realizada por el Dr. Don Pedro González, canónigo magistral de Plasencia, 1578-1581. Arch. Convento de San Pedro. (Cfrs. Ramos Rubio, José Antonio. Estudio sobre los Conventos de la T.O.R.F. de Trujillo).
31 Tena Fernández, Juan. Op. Cit.
32 “Se mandaron librar para la obra del Convento de Santa Clara cien ducados y que se entreguen al señor Melchor González para que los gaste en la obra conforme a lo que estaba acordado”. 17-III-1578. (Cfrs. Tena Fernández, op. cit, pág. 229)
segunda-feira, 17 de junho de 2013
Convento de las Madres Concepcionistas de Hinojosa del Duque (Córdoba)
Es una de las muchas fundaciones religiosas que realizó la familia Condal de los Sotomayor. El Papa Gregorio XIII en Breve otorgada el 15 de septiembre de 1573 concedió que "los dos Monasterios de monjas de la villa de Hinojosa del Duque, que es de este Condado de Belalcázar el uno de la advocación de la Madre de Dios y el otro de la Concepción se juntasen y hagan unión en el Monasterio que mandó fundar y hacer el muy ilustre señor don Luis de Sotomayor". La iglesia fue consagrada el 28 de abril de 1693.
Es un edificio de airosa planta con lujo y de espectaculares contrafuertes enla fachada donde se abren dos portadas. La más antigua y artística es la flanqueada por esbeltas columnas. En el friso destacan los escudos de Sotomayor y Zúñiga. Lo más importante que tiene este Convento es su gran patio de 27 metros de lado con arcos sobre columnas de granito.